Tendinitis Aquílea: Causas, Síntomas y Tratamiento

Tratar las tendinopatías crónicas

La tendinitis aquilea, también conocida como tendinitis del tendón de Aquiles, es una afección dolorosa que afecta al tendón más grande del cuerpo humano, el tendón de Aquiles. Este tendón conecta los músculos de la pantorrilla con el hueso del talón y es esencial para realizar actividades como caminar, correr y saltar. En este artículo, desarrollaremos en detalle las causas, los síntomas y el tratamiento de la tendinitis.

Causas de la tendinitis aquílea

La tendinitis aquílea generalmente se desarrolla debido a una combinación de factores, que pueden incluir:

  1. Sobrecarga o uso excesivo: Un aumento repentino en la intensidad o la frecuencia de actividades deportivas, como correr o saltar, puede ejercer una tensión excesiva en el tendón de Aquiles y llevar a la tendinitis.
  2. Cambios en la actividad física: Cambiar la superficie de entrenamiento, el calzado o la técnica de ejercicio puede aumentar el riesgo de desarrollar tendinitis aquílea.
  3. Envejecimiento: A medida que envejecemos, los tendones pueden volverse menos flexibles y más propensos a la inflamación.
  4. Lesiones previas: Lesiones anteriores en el tendón de Aquiles pueden debilitarlo y aumentar el riesgo de tendinitis.
  5. Factores anatómicos: Algunas personas tienen una estructura anatómica que las hace más propensas a desarrollar tendinitis aquílea.

Síntomas de la tendinitis aquílea

Los síntomas de la tendinitis aquílea pueden variar en intensidad, pero los más comunes incluyen:

  1. Dolor: El síntoma principal de la tendinitis es el dolor en la parte posterior de la pierna, cerca del talón. El dolor puede ser agudo o sordo y tiende a empeorar con la actividad física.
  2. Hinchazón: La zona alrededor del tendón de Aquiles puede estar inflamada y sensible al tacto.
  3. Rigidez: Algunas personas experimentan rigidez en la pierna afectada, lo que puede dificultar la flexión del tobillo.
  4. Debilidad: El tendón debilitado puede hacer que sea difícil caminar, correr o realizar actividades físicas normales.

Tratamiento de la tendinitis aquílea

El tratamiento de la tendinitis depende de la gravedad de la afección, pero algunas opciones comunes incluyen:

  1. Reposo: Descansar la pierna afectada es esencial para permitir que el tendón se recupere.
  2. Hielo: Aplicar hielo en la zona inflamada puede reducir la hinchazón y aliviar el dolor.
  3. Elevación: Elevar la pierna cuando esté en reposo puede ayudar a reducir la hinchazón.
  4. Fisioterapia: Un fisioterapeuta puede recomendar ejercicios de fortalecimiento y estiramiento para rehabilitar el tendón y mejorar la flexibilidad.
  5. Medicamentos: Los medicamentos antiinflamatorios no esteroides (AINEs) pueden ayudar a aliviar el dolor y reducir la inflamación.
  6. Ortesis o taloneras: Estos dispositivos pueden proporcionar soporte adicional al tendón durante la recuperación.
  7. Cirugía: En casos graves, la cirugía puede ser necesaria para reparar el tendón de Aquiles dañado.

Prevención

Para prevenir la tendinitis, es importante:

  • Realizar ejercicios de calentamiento antes de actividades físicas intensas.
  • Aumentar gradualmente la intensidad y la duración de las actividades físicas.
  • Usar calzado adecuado que brinde soporte al arco y al talón.
  • Mantener un buen estado físico y fortalecer los músculos de la pantorrilla.

En conclusión, la tendinitis aquílea es una afección que puede causar molestias significativas, pero con el tratamiento adecuado y la prevención, la mayoría de las personas pueden recuperarse por completo y evitar futuras recaídas. Si experimentas síntomas de tendinitis aquílea, es importante buscar atención médica para un diagnóstico y tratamiento adecuados.

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