Diferencia entre ondas de choque y radiofrecuencia

Diferencia entre ondas de choque y radiofrecuencia

Son muchas las dudas que suelen tener los pacientes sobre los tratamientos con ondas de choque y a las habitualmente nos enfrentamos en nuestra clínica. Una que se suele dar con frecuencia es la diferencia entre ondas de choque y radiofrecuencia. A lo largo de este artículo, contestaremos a esta pregunta.

Tratamientos con Ondas de Choque

Diferentes investigaciones médicas en fisioterapia y traumatología han venido descubriendo los beneficios de las ondas de choque para tratar patologías y dolencias del aparato locomotor. Los posteriores estudios sobre sus resultados han demostrado también su efectividad en otras áreas como la medicina interna y la medicina estética.

En el ámbito de la Traumatología en particular, las ondas de choque suponen una auténtica revolución por su eficacia y resultados, como tendremos ocasión de detallar más adelante.

Qué son las ondas de choque

La tecnología de las ondas de choque consiste en la emisión controlada de ondas de presión ultrasónicas dirigidas y focalizadas en las zonas a tratar. Actualmente se usan principalmente tres tipos de ondas de choque en función de su estructura e intensidad: focales planares, radiales y vibracionales de alta frecuencia.

Cada tipo de onda produce unos efectos determinados y en función de estos se destina cada una a los usos y aplicaciones más indicados. Sin embargo, dependiendo de los resultados que se precisen en cada caso, es habitual emplear combinaciones de más de una de ellas en un mismo tratamiento.

Usos médicos de las ondas de choque

Como decíamos anteriormente, las ondas de choque se comenzaron a utilizar originariamente en tratamientos médicos y fisioterapéuticos. Mediante la emisión de ultrasonidos de alta energía y frecuencia se resuelven en la actualidad diversas dolencias que antes solo podían tratarse quirúrgicamente.

Así pues, se emplea eficazmente en traumatología, reumatología, fisioterapia y medicina deportiva, así como en el tratamiento de afecciones del sistema circulatorio y medicina interna. Se ha comprobado con éxito como la acción de esta tecnología es capaz de eliminar calcificaciones óseas. También supone una ayuda extraordinaria en la recuperación de lesiones y fracturas.

Igualmente, combate la tendinitis regenerando los tendones dañados, a la vez que mitiga dolencias musculares y de las articulaciones gracias a su efecto analgésico y antiinflamatorio. Resulta muy útil en el tratamiento de las contracturas musculares ya tengan un origen traumático, postural, hipotónico, falta de hidratación o estrés.

Por otra parte, ofrece muy buenos resultados en la regeneración de vasos sanguíneos y disolución de coágulos por lo que ayuda a combatir las varices y otros problemas circulatorios. Del mismo modo se aplica favorablemente para disolver piedras en el riñón, vesícula, vejiga y páncreas.

Seguridad y eficacia de las ondas de choque

Nos encontramos ante una tecnología no invasiva y totalmente segura que cuenta con todos los avales científicos y técnicos. No causa dolor alguno ni requiere reposo ni curas posteriores. Además, su efectividad ha quedado ampliamente demostrada en todas las disciplinas médicas donde es aplicada.

Pero es importante destacar en este punto que la investigación médica sobre sus efectos y usos no cesa. Y análogamente, el desarrollo tecnológico de dispositivos de última generación con los que aplicarla está alcanzando niveles de eficacia extraordinarios.

En la actualidad, se investiga su uso en el tratamiento de la fibromialgia y medicina del dolor. Ya hacíamos mención anteriormente de su potente efecto analgésico que, sumado a la capacidad de estimular la liberación endorfinas por el propio organismo, significa que puede aportar una mejora importante del bienestar del paciente.

Las contraindicaciones en el uso de las ondas de choque son las habituales en este tipo de tecnologías; marcapasos, embarazo, lactancia, neoplasias, procesos tumorales, etc. En caso de portar piercings u otros accesorios metálicos, es necesario retirarlos previamente.

Los posibles efectos secundarios de las ondas de choque son mínimos. En contadas ocasiones, una leve inflamación y enrojecimiento de la zona que desaparece en unas pocas horas, a lo sumo. Se recomienda evitar la exposición directa al sol en las siguientes 48 horas para prevenir que se produzca una pigmentación irregular, sin mayores consecuencias por otra parte.

Diferencia entre ondas de choque y radiofrecuencia

La radiofrecuencia es una técnica adaptada de la medicina general para su uso en la estética, que se utiliza para combatir la flacidez y la celulitis. Este tratamiento consiste en la aplicación de ondas electromagnéticas de alta frecuencia sobre la piel para atacar a las diferentes capas que esta tiene y mejorarlas. Es un tratamiento no invasivo e indoloro que es capaz de mejorar el colágeno, la circulación, la disolución de grasa, el drenaje linfático. Este tratamiento, como ya hemos dicho antes, no produce ninguna sensación de dolor al paciente. Quizás se pueda sentir quemazón o sensibilidad, pero nunca dolor.

Como vemos la diferencia entre ondas de choque y radiofrecuencia está en que cada uno usa tipos de ondas diferentes, y por tanto, los efectos que producen también lo son. Esto hace que se utilicen para tratar diferentes patologías y problemas.

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