Ondas de choque para epicondilitis: tratamiento del codo de tenista

Codo del tenista

La epicondilitis es una de las causas más frecuentes de dolor en la cara externa del codo. Aunque popularmente se conoce como codo de tenista, no es necesario practicar tenis para desarrollarla. Actividades laborales, deportivas o cotidianas que implican movimientos repetitivos de la muñeca y el antebrazo pueden favorecer su aparición.

En algunos pacientes el problema desaparece progresivamente, pero en otros el dolor persiste durante meses y dificulta acciones tan sencillas como coger un objeto, utilizar herramientas o incluso estrechar una mano.

En los casos persistentes, las ondas de choque para epicondilitis pueden valorarse como parte del tratamiento desde la Medicina Física y Rehabilitación.

¿Qué es la epicondilitis?

La epicondilitis lateral afecta principalmente a los tendones que se insertan en la región externa del codo, especialmente aquellos relacionados con la musculatura extensora de la muñeca.

Estos tendones están sometidos a tensión cada vez que realizamos determinados movimientos de muñeca, mano y antebrazo.

Cuando existe una sobrecarga repetida pueden desarrollarse cambios en la estructura del tendón y aparecer dolor.

Aunque tradicionalmente se ha utilizado el término epicondilitis, el sufijo «-itis» hace referencia a inflamación. En cuadros persistentes, sin embargo, pueden predominar alteraciones degenerativas del tendón más que una inflamación convencional.

Por este motivo también se habla de tendinopatía lateral del codo.

¿Qué síntomas produce el codo de tenista?

El síntoma más característico es el dolor localizado en la zona externa del codo.

Este dolor puede extenderse hacia el antebrazo y suele aumentar al realizar actividades que requieren fuerza de agarre o extensión de la muñeca.

Abrir un bote, utilizar un destornillador, coger una sartén, trabajar con un ratón de ordenador o levantar determinados objetos puede resultar doloroso.

En los cuadros crónicos puede aparecer además una sensación de pérdida de fuerza, generalmente condicionada por el propio dolor.

¿Por qué aparece una epicondilitis?

El tenis es solo una de las posibles causas.

La epicondilitis puede aparecer en personas que realizan movimientos repetitivos durante su actividad profesional, practican determinados deportes o someten los músculos extensores del antebrazo a cargas superiores a su capacidad de adaptación.

Por ello, además de tratar el tendón, es importante identificar qué actividades están favoreciendo la sobrecarga.

Modificar temporalmente determinadas tareas y establecer una progresión adecuada de las cargas puede ser una parte fundamental de la recuperación.

¿Qué son las ondas de choque?

Las ondas de choque son ondas acústicas capaces de transmitir energía mecánica a los tejidos.

Su aplicación sobre determinadas tendinopatías busca generar un estímulo mecánico controlado que provoque diferentes respuestas biológicas.

Uno de los conceptos fundamentales para comprender su funcionamiento es la mecanotransducción.

Mediante este proceso, las células del tejido tratado responden al estímulo mecánico y lo transforman en señales biológicas que pueden participar en procesos relacionados con la reparación y remodelación tisular.

¿Cómo funcionan las ondas de choque para epicondilitis?

La utilización de ondas de choque para epicondilitis no consiste simplemente en intentar eliminar el dolor durante la sesión.

El tratamiento busca actuar sobre un tendón que presenta un proceso de evolución prolongada.

Los estímulos mecánicos producidos por las ondas de choque pueden influir en mecanismos relacionados con la modulación del dolor, vascularización y remodelación del tejido.

Esto explica por qué se utilizan especialmente en determinadas tendinopatías crónicas.

La mejoría, cuando se produce, puede ser progresiva y continuar durante las semanas posteriores al tratamiento.

¿Cuándo pueden estar indicadas?

No todos los dolores de codo deben tratarse mediante ondas de choque.

Antes de iniciar el tratamiento es necesario confirmar que el origen de los síntomas corresponde realmente a una tendinopatía lateral.

Las ondas de choque pueden valorarse especialmente en pacientes con epicondilitis persistente que no han obtenido una respuesta suficiente mediante otras medidas conservadoras.

También resulta importante determinar cuánto tiempo lleva evolucionando la lesión y qué tratamientos se han realizado previamente.

¿Cómo se realiza una sesión?

El tratamiento comienza localizando la región dolorosa y la estructura tendinosa afectada.

Sobre esta zona se aplican una serie de impulsos mediante un dispositivo específico.

Los parámetros utilizados pueden modificarse según las características de la lesión y la respuesta del paciente.

Entre ellos se encuentran la energía aplicada, frecuencia y número de impulsos.

El número total de sesiones tampoco tiene por qué ser idéntico en todos los casos.

Ondas de choque focales y ondas de presión radiales para epicondilitis

En el tratamiento musculoesquelético existen diferentes tecnologías de ondas de choque y ondas de presiónradiales.

Las ondas de choque focales concentran su energía en una región determinada y permiten trabajar a una profundidad específica.

Las ondas de presión radiales presentan una distribución diferente y producen su mayor efecto energético en regiones más superficiales.

La elección debe realizarse según las características de la lesión y los objetivos terapéuticos.

¿Es doloroso el tratamiento?

Durante la aplicación puede percibirse una sensación de impacto o molestia sobre la región tratada.

La intensidad depende de factores como la sensibilidad individual, energía empleada y estado del tejido.

Los parámetros pueden ajustarse durante la sesión para mantener una aplicación adecuada.

Después del tratamiento algunos pacientes pueden presentar molestias locales transitorias.

¿Qué ventajas ofrecen las ondas de choque?

Entre las características más interesantes de las ondas de choque para epicondilitis se encuentra que constituyen un procedimiento no quirúrgico.

El tratamiento puede perseguir objetivos como:

  • Disminuir progresivamente el dolor.
  • Mejorar la función del miembro superior.
  • Favorecer la recuperación del tendón.
  • Mejorar la tolerancia a las actividades que requieren agarre.
  • Facilitar una vuelta progresiva al trabajo o al deporte.

Sin embargo, tratar únicamente la zona dolorosa sin modificar los factores que provocaron la sobrecarga puede limitar los resultados.

Ondas de choque y ejercicio terapéutico

En una tendinopatía crónica, recuperar la capacidad del tendón para soportar carga resulta especialmente importante.

Por ello, el tratamiento puede complementarse con ejercicio terapéutico y una progresión adecuada de las cargas.

El objetivo final no debería ser únicamente conseguir que el codo deje de doler en reposo.

La recuperación funcional implica conseguir que el paciente pueda volver progresivamente a utilizar el brazo con normalidad y tolerar las exigencias de su actividad cotidiana, laboral o deportiva.

La importancia de un diagnóstico correcto

No todo dolor localizado en la parte externa del codo es una epicondilitis.

Existen otros problemas musculares, articulares o neurológicos que pueden producir síntomas en una región similar.

Por ello, cuando el dolor persiste es recomendable realizar una valoración médica que permita determinar qué estructura está realmente afectada.

Este diagnóstico resulta especialmente importante antes de realizar un procedimiento específico como las ondas de choque.

Tratamiento de la epicondilitis en Goniomedic

Las ondas de choque focales para epicondilitis pueden constituir una opción dentro del tratamiento conservador de pacientes con una tendinopatía lateral del codo persistente.

Su carácter no invasivo y su capacidad para producir un estímulo mecánico sobre el tendón permiten integrarlas dentro de una estrategia dirigida a disminuir el dolor y recuperar progresivamente la función.

En Goniomedic, la valoración desde la Medicina Física y Rehabilitación permite confirmar el origen del dolor, estudiar los factores que mantienen la sobrecarga y determinar si las ondas de choque están indicadas en cada paciente.

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