La fascitis plantar es una de las causas más frecuentes de dolor en el talón. En muchos pacientes los síntomas mejoran mediante medidas conservadoras, pero existen casos en los que el dolor persiste durante meses y comienza a limitar actividades tan habituales como caminar, trabajar o practicar deporte.
Cuando el problema se prolonga en el tiempo, las ondas de choque para fascitis plantar crónica pueden formar parte de las opciones terapéuticas que se valoran desde la Medicina Física y Rehabilitación.
Se trata de un procedimiento no invasivo que utiliza ondas acústicas para producir un estímulo mecánico sobre la zona afectada y desencadenar diferentes respuestas biológicas relacionadas con la reparación tisular y la modulación del dolor.
¿Qué es la fascitis plantar?
La fascia plantar es una estructura resistente de tejido conjuntivo situada en la planta del pie. Se extiende desde el calcáneo hasta la región anterior y participa en el mantenimiento del arco plantar y en la transmisión de fuerzas durante la marcha.
Cuando esta estructura se somete a cargas excesivas o repetidas pueden aparecer cambios que producen dolor.
Aunque tradicionalmente hablamos de «fascitis plantar», en los cuadros de larga evolución no siempre predomina un proceso inflamatorio. Pueden existir cambios degenerativos en la fascia, motivo por el que también se utiliza el término fasciopatía plantar.
Esta diferencia es especialmente relevante en los pacientes con síntomas persistentes.
¿Cuándo hablamos de fascitis plantar crónica?
La fascitis plantar suele comenzar con un dolor localizado en la zona inferior del talón.
Uno de sus síntomas más característicos es el dolor al dar los primeros pasos por la mañana o después de permanecer un tiempo sentado. Tras caminar puede disminuir inicialmente, aunque reaparece después de periodos prolongados de actividad.
Cuando los síntomas se mantienen durante meses pese a las medidas terapéuticas realizadas, nos encontramos ante un cuadro persistente o crónico.
En estos pacientes es especialmente importante revisar el diagnóstico y estudiar los factores que pueden estar manteniendo la sobrecarga de la fascia.
¿Por qué aparece la fascitis plantar?
No existe una única causa.
El exceso de carga sobre el pie, determinados cambios bruscos en la actividad física, las características biomecánicas de la marcha o permanecer muchas horas de pie pueden favorecer su aparición.
También pueden influir factores como el sobrepeso, el acortamiento de determinadas estructuras musculares o una limitada movilidad del tobillo.
Por eso, tratar únicamente el lugar donde duele sin estudiar qué está provocando la sobrecarga puede resultar insuficiente.
¿Qué son las ondas de choque?
Las ondas de choque son ondas acústicas que transmiten energía mecánica hacia los tejidos.
En Medicina Física y Rehabilitación se utilizan desde hace años para el tratamiento de diferentes patologías musculoesqueléticas, especialmente algunas tendinopatías y procesos de evolución prolongada.
Su efecto no consiste simplemente en «golpear» o romper un tejido.
El estímulo mecánico producido por las ondas genera respuestas celulares conocidas comomecanotransducción, mediante las cuales un estímulo físico puede transformarse en diferentes señales biológicas.
¿Cómo actúan las ondas de choque para fascitis plantar crónica?
El tratamiento mediante ondas de choque para fascitis plantar crónica se dirige habitualmente hacia la zona dolorosa y la inserción de la fascia plantar en el calcáneo.
El estímulo mecánico generado puede intervenir en diferentes mecanismos relacionados con la modulación del dolor, la vascularización y los procesos de reparación y remodelación tisular.
Precisamente por ello, las ondas de choque tienen especial interés en cuadros crónicos donde el problema no puede entenderse únicamente como una inflamación aguda.
El objetivo es favorecer una respuesta del tejido y mejorar progresivamente la sintomatología y la capacidad funcional.
¿Cómo se realiza el tratamiento?
Antes de iniciar las sesiones debe realizarse una valoración médica.
El diagnóstico de fascitis plantar suele ser fundamentalmente clínico, aunque en determinadas situaciones pueden utilizarse pruebas de imagen para descartar otras causas del dolor o estudiar las características de la fascia.
Una vez establecida la indicación, se localiza la región que se desea tratar y se aplican los impulsos mediante el dispositivo de ondas de choque.
La energía, frecuencia, número de impulsos y cantidad de sesiones pueden variar en función de las características del paciente y del equipo utilizado.
Por este motivo, el tratamiento debe individualizarse.
¿Cuántas sesiones son necesarias?
No existe un número idéntico de sesiones para todos los pacientes.
El protocolo dependerá de la duración de los síntomas, intensidad del dolor, características de la lesión, respuesta obtenida y parámetros utilizados.
Además, los efectos de las ondas de choque no deben evaluarse únicamente de forma inmediata.
Parte de su interés terapéutico se encuentra precisamente en la respuesta biológica que se produce durante las semanas posteriores al estímulo.
Por ello, la evolución debe valorarse progresivamente.
¿Ondas de choque focales u ondas de presión radiales?
Existen diferentes tecnologías.
Las ondas de choque focales permiten concentrar la energía a una profundidad determinada, mientras que las ondas de presión radiales presentan una distribución diferente de la energía y actúan predominantemente sobre tejidos más superficiales.
La elección de una modalidad u otra debe depender de la lesión, de su localización y de los objetivos del tratamiento.
No se trata simplemente de determinar qué tecnología es «mejor», sino cuál resulta más adecuada para cada paciente.
¿Y si tengo un espolón calcáneo?
Es habitual relacionar automáticamente el dolor del talón con la presencia de un espolón calcáneo.
Sin embargo, encontrar un espolón en una radiografía no significa necesariamente que sea el responsable de los síntomas.
Puede haber personas con espolón sin dolor y pacientes con un cuadro típico de fascitis plantar que no presenten un espolón significativo.
Por tanto, el objetivo de las ondas de choque no debe reducirse a intentar «romper el espolón».
Lo verdaderamente importante es valorar la fascia plantar, localizar el origen del dolor y estudiar la biomecánica y situación funcional del paciente.
¿Qué ventajas presentan las ondas de choque?
Entre las características de las ondas de choque para fascitis plantar crónica se encuentran su carácter no quirúrgico y la posibilidad de realizar un tratamiento localizado sobre el tejido afectado.
Pueden formar parte de una estrategia dirigida a:
- Reducir progresivamente el dolor.
- Mejorar la tolerancia a la carga.
- Favorecer la recuperación funcional.
- Estimular procesos biológicos relacionados con la reparación tisular.
- Facilitar el retorno progresivo a actividades cotidianas o deportivas.
Esto no significa que todos los pacientes con dolor de talón necesiten ondas de choque.
Un tratamiento que debe abordar también la causa
En los casos crónicos resulta especialmente importante combinar el tratamiento de los síntomas con el estudio de los factores que están manteniendo el problema.
Dependiendo de cada paciente, puede ser necesario trabajar sobre la movilidad, fuerza muscular, control de cargas, calzado, actividad deportiva o determinadas alteraciones biomecánicas.
Las ondas de choque deben entenderse, por tanto, como una herramienta dentro de un tratamiento global.
Tratamiento de la fascitis plantar crónica en Goniomedic
Las ondas de choque focales para fascitis plantar crónica constituyen una alternativa terapéutica que puede valorarse especialmente cuando el dolor persiste y limita la actividad a pesar de tratamientos conservadores previos.
Desde la Medicina Física y Rehabilitación resulta fundamental confirmar el diagnóstico, estudiar los factores que favorecen la sobrecarga y determinar qué estrategia resulta más adecuada.
En Goniomedic se realiza una valoración individualizada para determinar el origen del dolor del talón y establecer si el tratamiento mediante ondas de choque está indicado dentro del proceso de recuperación.

